¿Y si sentir culpa no siempre significara que hiciste algo malo… sino que estás haciendo algo que antes no te permitías hacer?
Cuando empiezas a cambiar, poner límites y tomar decisiones más coherentes contigo, no siempre quienes te rodean van a sentirse cómodos.
Y ahí aparece una de las partes más difíciles del amor propio: sostenerte incluso cuando tu elección no recibe aplausos.
En este capítulo de Volver a Mí hablamos de culpa, pertenencia, autonomía emocional y de aprender algo profundamente liberador:
La incomodidad de otra persona no es automáticamente una instrucción para que tú retrocedas.
Y quédate con esta frase:
Puedo pertenecer sin desaparecer.
No tienes que convertirte en otra mujer.
Tienes que atreverte a ser la que ya eres.


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